literatoluisrodriguez

                    ARMAS

El guerrero combatía.

Se abría camino entre los enemigos.

Es decir, hería,

y mataba.

En su mano una enorme espada,

contundente, fría.

Acero que se tornaba más caliente

al contacto con la carne

y la sangre.

Sintió un cosquilleo en su nuca.

¿Premonición;

o miedo?

Se dio vuelta raudamente

justo a tiempo

para ver al arquero

terminando de tensar su arco

y soltando la saeta

hacia él, a su pecho.

Se sintió herido, cayó.

Y supo que moría…

 

Todos estamos en un campo de batalla…

la vida.

Y tenemos una gran espada

con la que a veces herimos.

La palabra.

 

LUIS RODRÍGUEZ

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2 comentarios en “literatoluisrodriguez

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