ENTRAMOS A LA FARMACIA

Vamos a seguir con algunos remedios para mejorar la literatura.

Algunos dirán ¡ya lo sabía! Pero para los que no lo sepan puede ser valioso.

No repitas palabras, sobre todo en el mismo capítulo.

“Caminó hasta la casa  y luego caminó hacia el bar. Al salir caminó hasta la casa de su novia”.

Ya sé qué exagero, pero es para ser más claro. De todas formas aunque no estén tan unidos, los verbos repetidos pueden dar la impresión de pobreza de idioma del escritor.

Para eso hay una palabra mágica: sinónimos.

Caminó hasta su domicilio, luego se dirigió al bar. Al salir decidió ir a la casa de su novia.

¿Queda mejor, verdad?

Tampoco caer en la exageración de aquel escritor que en su novela, a medida que transcurrían los capítulos cada vez aparecían palabras más sofisticadas y difíciles de entender.

Ante la pregunta del editor ,de por qué ocurría esto el explicó:

_Es que no quiero repetir ninguna palabra, y se me terminaron los sinónimos comunes.

Que se entienda. No digo que no repitas palabras, pero que no aparezcan muy cerca una de la otra  y lograrás que el lector piense:

¡Qué amplio vocabulario tiene este escritor!

Muchas gracias.

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2 comentarios en “ENTRAMOS A LA FARMACIA

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