EL ÚNICO

Giró la cabeza de izquierda a derecha, lentamente.

Más que mirar, devoraba el paisaje que se regalaba ante sus ojos.

Allí, desde la dominante altura de aquella inmensa montaña, todo parecía estar a sus pies.

Aquel verde de infinitas tonalidades, adornado aquí y allá por serpenteantes cintas azules.

Más adelante, y hasta donde llegaba su mirada, esas interminables moles de piedra llenas de verde en sus laderas, y coronadas por aquellos penachos de un blanco blanquísimo, que se constituían en un descanso para la vista.Eran la pausa justa luego de un banquete de esplendor.

Pensó en él mismo. En su eterna soledad.

Se sentía único. La remota esperanza de encontrar a alguien como él ya hacía mucho que había muerto.

No lo aguantaba más.

Tomó la gran decisión. Desplegó sus alas, y luego de una corta carrera emprendió el vuelo.

Se elevó lo más que pudo.

El fuerte viento golpeaba su cara, dándole una contradictoria sensación de libertad y límites que no sabía definir.

Miró hacia arriba. ¿Cuánto más habría? Nunca podría saberlo.

Plegó sus alas y se dejó caer…

………………………………………………………………………….

LUIS RODRÍGUEZ.

 

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15 comentarios en “EL ÚNICO

    1. Je… Me han quitado las palabras de la boca (o las teclas de los dedos)
      Aunque una segunda lectura me hace pensar en un ave rapaz cayendo junto a los acantilados para alcanzar su presa (si bien ese sentimiento de soledad y unicidad no casan del todo)

      Le gusta a 1 persona

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