La conquista

(El “descubrimiento” de América visto desde el otro lado).


Desde la orilla, mientras recorría con la mirada extendiéndose hasta el horizonte de aquel inmenso mar, por el simple placer que le daba contemplar las maravillas indómitas de la naturaleza; fue entonces, justo entonces, que vio aquello…

Al principio, en su blancura semejaban nubes mas bajas que las otras. Pasados unos momentos notó que eran tres.

Un extraño trío que según imaginó, parecían las enormes alas de un pájaro gigante.

Poco después advirtió que estas se apoyaban en inmensos troncos que flotaban sobre el agua.

¿Qué era aquello que venía hacia él? Nunca había visto nada igual en su monótona existencia.

¿Serían los dioses que venían a castigarles por causas que se escapaban a su comprensión?

Una mixtura  de rebeldía y miedo a lo desconocido comenzó a crecer en su pecho.

Un destello de Sol brilló sobre uno de aquellos enormes troncos, llamando su atención.

Ahora que estaban más cerca notó movimiento sobre ellos. Trató de fijar más la vista, logrando discernir que se trataba de personas.

_¡Hombres cómo yo! -pensó algo más tranquilo- Deben de venir de algún otro lugar.

Siguió observando para saber bien a que atenerse antes de avisar a los suyos.

Se acercaban rápidamente…

De repente otro resplandor sobre uno de aquellos seres lo alarmó de nuevo.

_¡No son humanos! -exclamó asustado-. Brillan al Sol. ¡Son dioses!

¡Voy a dar la alarma a mi pueblo!

Dio media vuelta y se dispuso a correr. Pero solo lo intentó. Sintió un trueno…

Algo le pegó fuertemente en la espalda. Notó un intenso dolor y cayó en la arena.

_¡Magia de los malos espíritus! -dedujo con una mueca de angustia. Con un supremo esfuerzo intentó levantarse, pero no pudo.

Miró al cielo, límpido y azul. Una bandada de aves lo cruzó emitiendo sonoros graznidos.

Se figuró que lo estaban despidiendo. Sabía que estaba muriendo. Pensó en su amada tierra y en los suyos. Después de unos segundos ya no pensó.

 

La noche llegó a sus ojos en aquella tarde clara del doce de octubre.felino_27¡Era el glorioso día del descubrimiento de América!

Pero aquel nativo nunca lo supo…

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LUIS RODRÍGUEZ.

 

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17 comentarios en “La conquista

  1. Muy buen relato. Permíteme que te diga, que yo, como muchos otros españoles, no creemos que América fuera “descubierta” sino que fue invadida y saqueada. Se llevó a cabo una colonización y un genocidio posterior sobre los que no quisieron aceptar las “reglas” de los colonos… En fin, no es para estar orgullosos. Por eso me ha gustado tu relato, dando vida y palabra a las personas del otro lado de la conquista. Un saludo.

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  2. Sin duda que para ese nativo el día no fue nada de glorioso…
    Es un tema que origina grandes debates y que, además, dependerá del cristal con que lo miren.
    Pero el objetivo de mi comentario apunta más que todo a elogiar tu relato. ¡Muy bueno! Posees una envidiable forma de acaparar la atención y envolver todo en un aire de suspenso hasta llegar finalmente a descorrer el velo. Y ahí mismo, imperiosamente, siento la necesidad de releerlo más de una vez.
    Saludos

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  3. Como española, no me siento muy orgullosa del papel de los españoles en el mal llamado Descubrimiento. La historia ha ido dejando las cosas en su justo sitio y los españoles no quedamos muy bien…
    Me ha gustado mucho el relato, me he puesto en la piel del protagonista con su asombro ante algo nuevo e inesperado.
    Un abrazo, Luis

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  4. Mª Yolanda Gracia López

    Época salvaje fue aquélla y ésta, no somos más civilizados que entonces. Como española, yo no puedo celebrar bajo ningún concepto la conquista que aquí ha sido, por siglos, falseada, novelada al antojo de los vencedores y vendida como algo glorioso. Invadir, arrasar costumbres, creencias, naturaleza y seres humanos nunca es signo de superioridad, sino de una inmensa pobreza espiritual.
    El relato maravillosamente desarrollado.
    Felicidades.

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  5. José Carlos Mena

    Gran texto, gran relato. Soy de la opinión que la historia no hay que juzgarla nunca con los ojos del siglo XXI sino que debemos mirarla con la mentalidad de la época. A toro pasado es muy fácil juzgar. Grande eres. Un abrazo

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