¡Guerra!

 

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El veterano soldado avanzó con sumo cuidado.

Estaba en territorio enemigo, y su vida dependía de sus sentidos.

Le habían ordenado adelantarse al resto del pelotón para sondear el territorio por donde pasarían.

¡Le faltaba tan poco para salir de aquel infierno! ¡Estaba tan lejos en distancia y tiempo! Pronto, en menos de un mes, cumpliría los dos años en zona de guerra, y lo regresarían a su hogar.

Imaginó el reencuentro con su mujer y sus hijos. Los abrazos que…

Un rumor de hojas lo sobresaltó. Miró inmediatamente hacia ese lugar, ajustando su fusil y acurrucándose para ofrecer el menor blanco posible.

__¿Será un animal? __pensó, deseando que lo fuera. Rodeó el sitio en un amplio círculo y se aproximó por detrás. Al apartar unas ramas lo vio…

Un muchacho de unos catorce o quince años se encontraba en cuclillas y mirándolo con los ojos muy abiertos, asustado con su presencia.

Levantó las manos mostrando que no llevaba armas, y rindiéndose a la vez.

El militar sonrió sin malicia,aflojando la tensión, y le hizo señas con su arma de que se levantara.

El muchacho, casi un niño, obedeció sumiso.

Meditó el soldado sobre lo inútil de tantas matanzas y de los miles de prisioneros maltratados en campos de concentración por el simple hecho de pertenecer a otro país.

Se compadeció de aquel andrajoso niño.

¡Fuera! __ le gritó, acompañando la orden con un gesto claro, consiente de que el joven no entendía su idioma.

En ese momento el muchacho se llevó la mano a la espalda. Al traerla de nuevo hacia delante algo brilló en ella. Fue un solo movimiento, rápido y ágil.

El soldado se alarmó, pero ya era tarde. Sintió un golpe en el pecho, un fuerte ardor, y vio con horror el mango del puñal que sobresalía de su tórax.

El dolor formó un relámpago rojo en su mente y sintió que la boca se le llenaba de sangre. Cayó, y en ese momento supo que iba a morir. Ya nunca regresaría a su hogar…

El muchacho sonrió satisfecho por haber matado a otro enemigo.

Era la guerra, donde los sentimientos son la perdición.

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LUIS RODRÍGUEZ.

 

 

 

 

 

 

17 comentarios en “¡Guerra!

  1. Precioso, aunque triste me ha gustado. Por desgracia la realidad se impone, el perdón sirvió de poco, el miedo, el comedero de cabeza o quizás el vivir en guerra saca lo peor del ser humano. Muchas veces creo que cuando hablo del Reino de Dios en el que todos tenemos un lugar, jamás dejará de ser una utopía porque preferimos sacar lo peor de nosotros ya sea por ideología política, religiosa o simplemente por tener poder. Ojalá me equivoque y algún día se pueda vivir en paz. Un cordial saludo

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