Pastillas engañosas

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En literatura existe el red herring, difícil palabra extranjera, de la que no es necesario acordarse.

Solamente se trata de despistar un poco al lector (no engañarlo) haciendo parecer, por ejemplo, a un personaje sospechoso cuando es inocente.

“Manuel, un expresidiario, marcado con varios tatuajes, miraba hacia atrás reiteradamente. Su aspecto fiero no presagiaba nada bueno. Y más en esa inclemente y oscura noche”.

Pero sin embargo, varias páginas más adelante, nos enteramos que el pobre Manuel buscaba una farmacia abierta, para comprar un remedio para la hija.

De la misma forma podemos despistar al lector, haciendo parecer culpable a uno, cuando en realidad es otro.

Esto no solo en novelas policiales. Hasta en novelas románticas podemos hacer que el lector sospeche que alguien es infiel, relatando hechos que lo hacen parecer culpable, cuando en realidad no lo es.

Sirve para todo tipo de géneros, pero, eso sí, después explica el porqué de su comportamiento.

No se trata de engañar al  que lee, sino de sorprenderlo con algo que no esperaba.

Sería muy aburrido que el lector adivinara todo desde un principio.

Muchas gracias por la atención.


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LUIS RODRÍGUEZ.

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3 comentarios en “Pastillas engañosas

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