TESÓN

PIba cargada.

Sufría el peso en su espalda pero sabía, sin poder preguntarse la razón, que esa era su misión en la vida

El trabajo la agobiaba, y más en ese terreno plagado de obstáculos que, muy esforzadamente, trataba de superar casi al límite de sus fuerzas.

Algunas compañeras de tarea pasaron a su lado, indiferentes, concentradas en su propia carga.

Llegar…llegar…llegar…era el pensamiento colectivo.

Repentinamente una mole blanda y fría cayo sobre ella, impactó contra su cuerpo, provocándole dolor y desconcierto.

Se deshizo en mil chispas iridiscentes de sol que, cual inmenso caleidoscopio, repartió su generosa lluvia de colores hacia la naturaleza.

Finalmente, los numerosos vástagos de aquella forma primigenia estallaron contra el suelo, a su alrededor, generando ruidosas explosiones que la confundieron y atemorizaron.

Aturdida y con escalofríos, mezcla de temor y enojo ante aquel enemigo casi invisible que la atormentaba, volvió a tomar su caída carga, no sin bastante esfuerzo; Y reemprendió  su camino, temblorosa, pero más terca que nunca, hacia el hormiguero.

Tras ella quedaba la canilla mal cerrada, de la que ya se escapaba otra gota…

LUIS RODRÍGUEZ.